A los 70 años, Joaquín decidió inscribirse en clases de salsa después de haber pasado toda su vida trabajando como ingeniero. Muchos pensaron que ya era "demasiado viejo" para aprender algo nuevo, y menos aún un baile tan dinámico. Sin embargo, no solo aprendió, sino que hoy en día participa en competencias de baile, demostrando que la edad no es una barrera para descubrir nuevas pasiones y talentos.
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